La enfermedad por cuerpos de Lewy, es una patología cerebral degenerativa, y se presenta como la segunda causa más común de demencia entre los ancianos. Si bien sus síntomas son variables, como alucinaciones y las fluctuaciones congnitivas suelen estar presentes, junto con manifestaciones de la enfermedad de Alzheimer, de la enfermedad de Parkinson, como de ambas en conjunto.


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Friedrich H. Lewy, dentro de sus investigaciones científicas, descubrió unos depósitos anormales de proteína que interrumpían el normal funcionamiento del cerebro. Estos cuerpos de proteína, que reciben el nombre de su descubridor, aparecen en un área del cerebro en la que interrumpen la función del neurotransmisor dopamina, lo que produce los síntomas de la enfermedad de Parkinson o EP.

En la demencia con estos cuerpos proteicos, sus proteínas anormales, se distribuyen por todas las áreas cerebrales, incluida la corteza cerebral.
Junto a la anterior, también se ve afectada la función del neurotransmisor acetilcolina, lo que genera la alteración del pensamiento, la conducta o la percepción. Si la enfermedad por cuerpos de Lewy aparece de manera individual se denomina “pura” mientras que puede existir también asociada a las enfermedades de Alzheimer o de Parkinson.
El principal factor de riesgo para la demencia generada por los cuerpos de Lewy, es la edad avanzada del sujeto, mientras que parece que se observa más en hombres que en las mujeres. Asimismo, la existencia de un familiar directo con esta enfermedad aumenta el riesgo de una persona, de que le pueda afectar.

Los síntomas de esta enfermedad, son muy diversos, ya que varían dependiendo de la persona que la padece. Además estos síntomas, pueden similar, en especial durante los primeros años de la patología, otras enfermedades. Como ya se ha indicado antes, no es anormal, que los pacientes con esta enfermedades sean diagnosticados como enfermos de Alzheimer o de Parkinson.

Hoy en día no existe cura ni tratamiento definitivo para la enfermedad con cuerpos de Ley. Si bien la enfermedad tiene una duración media de 5 a 7 años, cuando el paciente fallece, existen casos en los que la esperanza de vida se sitúa entre los 2 a 20 años, en algunas personas, dependiendo de distintos factores como la salud general del paciente, su edad o la gravedad de los síntomas