Además de las demencias degenerativas, que son en las que más nos hemos centrado en este proyecto, existen otros tipos, que se deben a factores muy distintos.
Dentro de este grupo, cabe destacar a las demencias vasculares, donde las patologías se deben a la aparición de lesiones cerebrales isquémicas, o infartos cerebrales, que se denominan demencias multiinfarto. Las demencias vasculares, constituyen el 20% del total de las demencias.

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Asimismo cuando los vasos sanguíneos, que se sitúan dentro de la sustancia blanca se endurecen, privan a las células de la misma zona de oxígeno generando también una demencia, a esta enfermedad se la denomina “Enfermedad de Binswanger”.



Por otro lado, son también muy relevantes las demencias metabólicas o nutricionales. En estas se encuentran asociadas tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo, los cuales si no son dignósticados con tiempo, pueden tener unas consecuencias muy graves e irrecuperables en el anciano, convirtiéndose en un riesgo vital.


La insuficiencia renal del riñón es asimismo un factor que induce en el anciano una demencia, pero su progresión se presenta de una manera tan gradual, que los síntomas pueden aparecer cuando la insuficiencia del órgano se encuentra en sus mínimos. Junto a esta causa, la insuficiencia hepática, guarda igualmente una relación muy estrecha con la aparición de las demencias.


Dado que hemos mencionado junto al factor metabólico, el nutricional, se debe indicar que la malnutrición, como en muchas otras patologías del organismo, induce a la degeneración del tejido nervioso. Esto se debe a que el organismo, sufre un déficit de vitaminas tan importantes como la B1, y B12, o el ácido fólico, cuya falta pueden generar, parálisis de nervios, ataxia de la marcha, fallos de memoria, o de concentración y la disfunción cognitiva global con lentitud entre otras.


La Enfermedad de Wilson se incluye también entre las patologías metabólicas que producen las demencias. En este trastorno, se tiende a acumular cobre en distintos tejidos, pero que dado que hablamos de lesiones neurológicas puntualizamos que en el caso de las demencias se trata del cerebro. Los depósitos de esta sustancia ocasionan un daño tisular, que finaliza en la muerte del tejido y la siguiente cicatrización del mismo, lo que acarrea que los órganos no funcionen correctamente.


Otras de las demencias que se pueden parecer, son la demencias por causa tóxica. Estas se deben a la ingesta de alcohol, fármacos o metales.

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Los fármacos que guardan una mayor relación con esta patología son los psicofármacos o los neurolépticos que producen una lentitud psicomotora y un trastorno amnésico.
Por otro lado así como antes hemos mencionado al cobre en la Enfermedad de Wilson, otros metales como el mercurio o el plomo se difunden y acumulan en el organismo, en este caso en las áreas del tejido nervioso, produciendo síntomas tales como la depresión, ataxias e incluso el coma. Cabe indicar que estos tipos de demencias, son menos frecuentes que las anteriormente citadas, y que curiosamente son más propias en las personas de sexo femenino.


Finalmente cabe destacar a las demencias infecciosas, que son aquellas que se deben a otras enfermedades como puede ser, el SIDA, siendo este un síndrome muy complicado, ya que aparecen distintos síntomas mentales y del sistema nervioso, que se deben a la infección del VIH.


La sífilis y la enfermedad de Lyme son igualmente otras de las infecciones, producidas por espiroquetas, que influyen en la aparición de demencias en el sujeto que las padece. Si estas dos enfermedades se tratan correctamente, los síntomas tienden a desaparecer, aunque se pueden perdurar durante años y ser permanentes.